miércoles, 24 de noviembre de 2010

Museo Nacional

El Museo Nacional de Colombia es el más antiguo de los museos del país y uno de los más antiguos de América. Durante casi dos siglos se ha consagrado a la conservación y divulgación de testimonios representativos de los valores culturales de la Nación.

Abrió sus puertas al público el 4 de julio de 1824, fecha en que el vicepresidente, general Francisco de Paula Santander lo declaró oficialmente creado. El Museo Nacional se instaló inicialmente en la Casa Botánica, la cual albergaba la colección de historia natural reunida por José Celestino Mutis y cuidaban sus discípulos; con el transcurso del tiempo a estas piezas se sumaron otras de carácter arqueológico, histórico y artístico.

(Sala de Banderas) A lo largo de su historia, el Museo Nacional de Colombia ha ocupado diversas sedes. Desde su fundación y hasta 1842 ocupó la antigua Casa Botánica -hoy desaparecida-; de 1845 a 1913, el edificio de la Aulas -actual Museo de Arte Colonial-; de 1913 a 1922, el Pasaje Rufino Cuervo -hoy desaparecido-; de 1922 a 1944, el edificio Banco Pedro A. López -hoy Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural-; y de 1948 hasta la fecha, las instalaciones de la antigua Penitenciaría Central de Cundinamarca, conocida como “Panóptico”.

La Penitenciaría, diseñada por el arquitecto constructor Thomas Reed en la década de 1850 y construida a partir del 1 de octubre de 1874, fue la prisión más importante del país durante casi 72 años. Sin embargo, en 1946 los presos fueron trasladados a la nueva Cárcel de la Picota y el gobierno destinó el edificio para albergar el Museo Nacional.


Restaurado y adecuado bajo la dirección de los arquitectos Manuel de Vengoechea y Hernando Vargas Rubiano, fue inaugurado como sede del Museo Nacional el 2 de mayo de 1948. Dado que el edificio reúne valores arquitectónicos e históricos de tal belleza y solidez, el gobierno lo declaró Monumento Nacional el 11 de agosto de 1975.

Entre los años 1989 y 2001 se adelantó el Proyecto de Restauración Integral del Edificio, que culminó el primer semestre del 2001 y fue inaugurado oficialmente el 28 de julio con la apertura de la totalidad de las salas de exhibición del Museo.

Actualmente, las Unidades Administrativas Especiales, Museo Nacional de Colombia e Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh), dependientes ambas del Ministerio de Cultura, son las encargadas de la administración, conservación y difusión de las colecciones que integran el Museo.



En el año 2008, el Museo Nacional de Colombia celebra 185 años de existencia y al 2010 son 187...

Juego de Miradas


Juguemos a soñar
Juguemos a ver mas allá de lo que decimos
Juéguenos a decir la verdad
A nunca correr si no sentimos de verdad
Si no buscamos un ideal
Vivamos el momento
Disfrutemos este instante
Y volemos de la ilusión solo tú y yo.
Me enredas con tus pensamientos
Me atrapas con tus ojos.

Quiero saber que se esconde en tus palabras
Que escondes cuando me hablas
Que sueñas cuando me miras
Quiero saber tantas cosas pero a la vez
Me aterra encontrar algo que no quiero saber
Tus ojos me enredan en un sueño que no se si quiero vivir
Tus labios son el dulce silencio de mi voz
Por que tus ojos no sueñan
Por que tus miradas no vuelan
Por que …
Solo quiero saber.
Me quiero revelar
Te quiero enseñar de qué color son mis sueños
En que nota encuentras mis besos
El acorde de tus manos
Y el soneto de mis dedos
En este mundo perfecto…
Natik♥

martes, 5 de octubre de 2010

SABIAS QUE?

Hay lugares emblemáticos en Bogotá, que muchos conocen, pero no se percatan de su importancia.

EL MONO DE LA PÌLA

El Mono de la Pila, una escultura en la calle 27 con carrera séptima.Todo empezó en 1583, cuando los indios lavaban ropa en los ríos San Francisco y Manzanares; la gente del servicio se bañaba en ellos y a ellos iban a parar las basuras.

Bajo esas circunstancias se promovió en la ciudad una petición a la Real Audiencia sobre la urgente necesidad de construir una especie de acueducto, que condujera el agua hasta la plaza, de donde el líquido se tomaría de una fuente.

Para financiar la obra se propuso el recaudo de un impuesto a la carne y al vino. También se pidió que, si bien debía instalarse la fuente de agua en la plaza, no debía dejarse allí la columna de piedra junto a la que se ajusticiaba a los infractores de la ley.

La respuesta a esta petición de la comunidad fue excesivamente lenta. Prácticamente un año más tarde, el Cabildo ordenó la construcción de la tan solicitada fuente en el centro de la Plaza Mayor. Situada esta en la plazoleta de San Diego, mirando al norte y dando la espalda a la iglesia colonial dedicada a San Diego de Alcalá.

Así fue como fue quitada esa columna y en su lugar, puesta la fuente de agua, a la que hicieron más tarde algunas modificaciones. De esta manera, El Mono de la Pila se convirtió en una expresión que significó la inutilidad de las demandas y querellas ante los funcionarios del Nuevo Reino y que hoy la entendemos como imposibilidad de abrir puertas o dar soluciones.

LA REBECA
La Rebeca, en la en la carrera 13 con calle 25, muy cerca de donde se encuentra hoy El Mono de la Pila.

Representa una mujer semidesnuda reclinada sobre una fuente recogiendo agua; está hecha en mármol blanco y el área de la fuente tiene 40 metros de diámetro. Se trata de la escultura de una mujer que en 1926 llegó a Bogotá a inspirar a muchos y a proteger del frío y de la soledad a indigentes y solitarios.

La Rebeca es una escultura que viajó a Bogotá desde París y tuvo como primer hogar El Centenario, uno de los más importantes parques de la ciudad, por ser concebido con motivo de los cien años del nacimiento del Libertador Simón Bolívar.

El parque Centenario fue esencial para la escultura, pues a pesar de varias modificaciones que tuvo el parque, La Rebeca fue la única obra que sobrevivió a ellas sin tener ningún daño.

En 1950 se abrió la avenida 26 y quedó dividida en dos. Cinco años después se construyó una glorieta en la misma avenida, obra que obligó a que varias esculturas del parque fueran trasladadas al parque Nacional y a otros sitios de la ciudad. La única que no se fue desterrada de ese lugar fue ella, La Rebeca.

La Rebeca fue elaborada en París por el escultor, oriundo de Armenia, Hernando Henao Buriticá. Por esta razón ella es considerada como una escultura franco - quindiana.

“La Rebeca busca ser perfecta, es inexpresiva, un ser no terrenal, es un monumento multifacético que ha suscitado polémica desde su nacimiento, porque fue la primera mujer desnuda en el espacio público, además de la primera escultura no heroica que se ubica en una de las principales avenidas de Bogotá.

Por otro lado, los católicos la catalogaron como la representación de su Rebeca, esa mujer atenta y aguerrida que fue escogida por los siervos de Abraham como esposa de Isaac por ser la primera mujer que al pasar cerca de la fuente les ofrecía agua.

Pero una de las representaciones más importantes y significativas fueron las de las clases populares. A ella, a la mujer blanca y desnuda, la creían la mujer de los chistes, la mujer de la calle, la mujer que divierte.

“Para los indigentes bogotanos La Rebeca no es una escultura, es una amiga y hasta una compañera, aunque no faltó nunca el personaje que quiso acabar con ella como en una ocasión que alguien le rompió la nariz”, asegura un transeúnte del centro de la ciudad.

Amor, lealtad, generosidad y transparencia son valores representados en la escultura; sin embargo, La Rebeca es por excelencia el símbolo de la fertilidad, por eso es caracterizada en una fuente de agua.

Esta escultura integrada a la ciudad, hace parte de nuestra historia, de la permanencia a pesar de las dificultades, es una mujer paradigmática y polivalente que hace parte de la memoria colectiva de nuestra ciudad.
EL CHORRO DE QUEVEDO

La plazoleta del Chorro de Quevedo, en la calle 13 con carrera 2. Es una pequeña plaza, muy transitada por jóvenes estudiantes y amantes de lo bohemio.

Se presume que esta plaza, en pleno corazón de la Candelaria, ha sido testigo y protagonista de importantes hechos. Es el caso de la fundación de Bogotá, cuando en 1538 Gonzalo Jiménez de Quesada decidió establecer en este lugar el primer caserío que tuvo la ciudad y que se convertiría en el principio de lo que hoy es la capital del país, que alberga aproximadamente a ocho millones de habitantes.

En 1832 uno de los padres de la comunidad Agustina, de apellido Quevedo, construyó una fuente para abastecer de agua a los capitalinos de la zona. Fue así como en señal de agradecimiento la comunidad la llamó 'El Chorro de Quevedo', pues la obra benefició mucho a los habitantes, gracias a que la ciudad no contaba con infraestructuras de acueducto.

En la actualidad, el Chorro permanece casi intacto, gracias a que las obras y reformas urbanísticas lideradas para el mejoramiento y la modernización del corazón de
Bogotá no la han tocado.

A unos cuantos pasos de la pileta central hay un corredor empedrado; en él proliferan cafés, salones de postres, bares y una que otra tienda en la que aún se produce y vende la típica 'Chicha' y miel.

La plaza del Chorro de Quevedo se distingue por sus calles empedradas y estrechas, donde se aprecian balcones y fachada antiguas, con un ambiente colonial.

En realidad, la evidencia encontrada confirmando o negando que esta plaza haya sido el lugar de fundación de la ciudad es muy escasa. Sin embargo, es innegable admitir que se ha consolidado como un ícono de la cultura capitalina.